Cara B del patio de colegio.

Estío verde
sobre piel mojada.
Incansable destino.

Viajo sobre
mi propia inmundicia,
las ruedas de mi coche
están oxidadas y pinchadas.

Mi religión
tiene como dioses
a los peces muertos.

Vino turbio en el descansillo de mi alma.

Viento que roza
la soledad del cerezo,
todo le sobra.

++++++

El último baile
tumbado en el lecho,
revive el muerto.

+++++++

Vive el bambú
solitario en el bosque,
verde mas solo.

+++++++

Danzan en mi copa
tigres que matan al hombre
que ven en su piel trofeo.

En la madrugada,
la cigüeña mata
al feto que porta.

++++++++

La naturaleza
es un estanque,
que sujeta el mundo
en medio de la noche.

Placeres en la historia que pinto con tinta negra, olvidándome de lo impreso en sangre.

Penetro en la noche
absurdo y abandonado
a mis propios enjambres.

Como el zángano bebo
y me emborracho,
creyendo que lo hecho
ha de ser como un estambre,

La capacidad de hacerme
daño, es como creer
en mi, como si yo fuese
mi propio hermano, cuando
lo único que elaboro
en estas noches,
es puro placer por el daño.

El masoquismo
que llega a revivir,
duerme en medio
de lo que no elaboro.

Tengo las piernas
tan quietas,
que camino boca abajo.

Sin más título que lo vivido.

Quizá en el mundo
haya más riqueza
que la que escucho.

Mas esta noche me basta
escuchar a la rana,
como dialoga con el grillo.

El mundo,
es así de sencillo.

Viviendo exactitudes en días de sapos.

Saboreo el ambiente
como carne cruda
del viento.

Imagino mi nombre
en carteleras,
y aún pesa mucho
mi luz de neón...
Esa que no quieres
pero todos pagan
por tocarla.

Partituras mojadas, tinta que orgasma.

La luna mengua
entre tu lengua
y mi cuna.
El amor es una baraja
sin comodines.

*****

Arriba en lo más alto
hablan de dios,
pero la perdición humana
es Hiperión.

******

En ocasiones
en nuestras casas
nacen trincheras
de guerra,
librando batallas
en la cama.

******

Tanto tiempo
mirando como
el sol desaparece,
que ya no nos hace
ocaso.

Estaciones alborotadas por trenes que nunca llegan.

Caen lentas las ramas
avejentadas del naranjo.

Contra el suelo,
se resquebraja el ocaso.

Mientras, el jaloque,
viste el huerto
con las flores
del almendro.

El cielo ha cogido
su vez,
para su lento padecimiento.

Suspensiva la vida en medio de un parto rodeado de espino blanco.

Erguida la flor del cerezo,
cumbre humilde de belleza,
entona mientras resplandece,
la melodía triste de un laúd
desquiciado.

Es tornado en cromático
y viento sin música,
el invierno acaecido
sin forma necesaria y exacta.

Mas todo es muerte y olvido
ante el orgasmo que la natura
exige, de manera insurrecta,
para continuidad de una vida
que mata, por vitalidad egoísta.

Quieto en medio de la oscuridad que provoca estar con los ojos cerrados.

En este antro,
por donde pasan
borrachos
y poemas alcoholizados;
aquí, digo, 
lugar del macarra de barrio...
todas las copas se llenan
de cerveza,
y los besos son de agua.

Quizá el pelo de la barba,
es para taparnos la cara
por la vergüenza de la mirada
aviesa, o el corazón que nos atraviesa.

Aquí en este antro oscuro...
aún espera a su compañera,
algún que otro canalla.

Sucia socialización del carácter.

A merced
de lo establecido
lo que pienso
es lo que siento.

Defiendo con sueño
esta rabiosa soledad.

Lo miro todo
con sangre.

Son mis ojos
esos tomates,
que pinchas,
en la ensalada
que yo no como.

Globos de carne y hueso.

En silencio, más mudo
que callado,
voy cortando
la fruta que me encuentro.

Desde luego
que las cosas
varían en la noche
del sesgo.

Ahora
Y entre tanto,
voy sembrando
por cualquier sitio,
todo este llanto.

Segundos sonrientes, en medio del álbum de Kodak.

Vuelvo a sudar
a escondidas,
como aquel joven
de veinte años.

Reacciones contra Rabias.

Puede ser.
Pero no suele ocurrir.

Hablo del momento
que solventamos
imaginando.

No de la vida
que nos complicamos,
deambulando.

Ahora existen
problemas;
pero no muchos más
que los que encontraremos
cuando intentemos solventar
las cuerdas plagadas de nudos.

Siempre ha sido para mi
una solución
quedarme quieto.

Permanecer tumbado,
observando
como aguantar
contra las cuerdas
es lo mejor, para después
una vez en pie
tras la tormenta...
saber atarme los zapatos.

Horas antes de un interrogatorio, el silencio me delata.

No veo nada
de aquellos colores
de cuando empezaba.

Resbalan los sonidos
por la muerte
hacia una guillotina
de sonrisas.

Llevo en el bolsillo,
todavía,
cuatro canicas.

Juego a tirarlas,
llevo perdiendo
toda la vida.

Desvencijo
el aliento,
y lo convierto
en atraco.

Es hora de tomar
las decisiones
equivocadas.

Titulando mansiones de sudor, cuando nadie se esfuerza por recoger lo plantado.

Me adelanto
en medio de la soledad
que elijo,
me paro, y sudo
cuando ella me toca
como premio
de suerte máxima.

Estar en lo acaecido
es nombrarte
como a un animal
que nadie recuerda,
en medio de la médula
fantasmal que todos
temen al nombrarla,
mas nadie recuerda
en lo sabido.

Conocer significados
no es ser un sabio
de lo vivido.