Encuentro en lugares la misma piedra con forma de sangre.

Revelo mi dolor,
y lo exprimo en jarra clara
como vital liquido
vacío de existencia.

Valoro la creación
de la mano
que viaja por lo imaginado.

En estos tiempos, la tinta
es hora de lo inexorable
por eso viajamos
en trineos tirados
por corazones ansiosos.

La lengua por delante
de lo racional,
sin filtro surrealista.

Todo está vendido
en mercados de segunda mano
en los que encuentras
hasta sangre en tus botellas,
con dolor de otros.

La fruta de septiembre es apenas un mordisco al aire.

Entierro las manos en arena
como si buscara letras,
y la tierra me devuelve
menos arena que la que cubren
mis dedos, apenas unos granos.

Piso el asfalto de puntillas,
mientras arde mi estomago
al imaginar lo que recuerdo,
como un sueño aciago.

Miro todos los relojes
menos el mío,
como si mi tiempo
no fuera este,
o la hora estuviera cerca.

Parece que fue ayer,
cuando reflejaba mis manos
en el agua del lavabo,
y pescaba sueños
dentro del agua rota.

Azúcar tardío que se pudre dentro de la uva.

Ando sin cita previa
sobre mis errores.

He ahorrado
mis miedos
y derrocho
su sangre
derramando noches

Sueño con el calibre
que reviente mis sesos,
y los convierta en poema,
en medio de mis duermevelas.

Cara B del patio de colegio.

Estío verde
sobre piel mojada.
Incansable destino.

Viajo sobre
mi propia inmundicia,
las ruedas de mi coche
están oxidadas y pinchadas.

Mi religión
tiene como dioses
a los peces muertos.

Vino turbio en el descansillo de mi alma.

Viento que roza
la soledad del cerezo,
todo le sobra.

++++++

El último baile
tumbado en el lecho,
revive el muerto.

+++++++

Vive el bambú
solitario en el bosque,
verde mas solo.

+++++++

Danzan en mi copa
tigres que matan al hombre
que ven en su piel trofeo.

En la madrugada,
la cigüeña mata
al feto que porta.

++++++++

La naturaleza
es un estanque,
que sujeta el mundo
en medio de la noche.

Placeres en la historia que pinto con tinta negra, olvidándome de lo impreso en sangre.

Penetro en la noche
absurdo y abandonado
a mis propios enjambres.

Como el zángano bebo
y me emborracho,
creyendo que lo hecho
ha de ser como un estambre,

La capacidad de hacerme
daño, es como creer
en mi, como si yo fuese
mi propio hermano, cuando
lo único que elaboro
en estas noches,
es puro placer por el daño.

El masoquismo
que llega a revivir,
duerme en medio
de lo que no elaboro.

Tengo las piernas
tan quietas,
que camino boca abajo.

Sin más título que lo vivido.

Quizá en el mundo
haya más riqueza
que la que escucho.

Mas esta noche me basta
escuchar a la rana,
como dialoga con el grillo.

El mundo,
es así de sencillo.

Viviendo exactitudes en días de sapos.

Saboreo el ambiente
como carne cruda
del viento.

Imagino mi nombre
en carteleras,
y aún pesa mucho
mi luz de neón...
Esa que no quieres
pero todos pagan
por tocarla.

Partituras mojadas, tinta que orgasma.

La luna mengua
entre tu lengua
y mi cuna.
El amor es una baraja
sin comodines.

*****

Arriba en lo más alto
hablan de dios,
pero la perdición humana
es Hiperión.

******

En ocasiones
en nuestras casas
nacen trincheras
de guerra,
librando batallas
en la cama.

******

Tanto tiempo
mirando como
el sol desaparece,
que ya no nos hace
ocaso.

Estaciones alborotadas por trenes que nunca llegan.

Caen lentas las ramas
avejentadas del naranjo.

Contra el suelo,
se resquebraja el ocaso.

Mientras, el jaloque,
viste el huerto
con las flores
del almendro.

El cielo ha cogido
su vez,
para su lento padecimiento.

Suspensiva la vida en medio de un parto rodeado de espino blanco.

Erguida la flor del cerezo,
cumbre humilde de belleza,
entona mientras resplandece,
la melodía triste de un laúd
desquiciado.

Es tornado en cromático
y viento sin música,
el invierno acaecido
sin forma necesaria y exacta.

Mas todo es muerte y olvido
ante el orgasmo que la natura
exige, de manera insurrecta,
para continuidad de una vida
que mata, por vitalidad egoísta.

Quieto en medio de la oscuridad que provoca estar con los ojos cerrados.

En este antro,
por donde pasan
borrachos
y poemas alcoholizados;
aquí, digo, 
lugar del macarra de barrio...
todas las copas se llenan
de cerveza,
y los besos son de agua.

Quizá el pelo de la barba,
es para taparnos la cara
por la vergüenza de la mirada
aviesa, o el corazón que nos atraviesa.

Aquí en este antro oscuro...
aún espera a su compañera,
algún que otro canalla.

Sucia socialización del carácter.

A merced
de lo establecido
lo que pienso
es lo que siento.

Defiendo con sueño
esta rabiosa soledad.

Lo miro todo
con sangre.

Son mis ojos
esos tomates,
que pinchas,
en la ensalada
que yo no como.

Globos de carne y hueso.

En silencio, más mudo
que callado,
voy cortando
la fruta que me encuentro.

Desde luego
que las cosas
varían en la noche
del sesgo.

Ahora
Y entre tanto,
voy sembrando
por cualquier sitio,
todo este llanto.

Segundos sonrientes, en medio del álbum de Kodak.

Vuelvo a sudar
a escondidas,
como aquel joven
de veinte años.